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El 30 Mar 2026 11:11 AM

La consejera económica de la Comisión Europea en España, Beatriz Alvargonzález, ha visitado la central de calor Txantrea en Pamplona, acompañada de la directora del Servicio de Proyección Internacional del Gobierno de Navarra, Miren Ausín, y del subdirector de Suelo Industrial de Nasuvinsa, Carlos Chocarro.

Esta instalación alimentada de biomasa de origen forestal ha sido impulsada por el Ejecutivo foral a través de la citada sociedad pública y para su ejecución se ha contado con el apoyo directo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), del que se han recibido un total de 3,3 millones de euros.

A la visita, que tuvo lugar el pasado viernes, asistieron igualmente la jefa de servicio de Programas Europeos del Ejecutivo foral, Ana Osés, así como el ingeniero de Nasuvinsa y responsable del proyecto de la central de calor, Javier Martínez, y el gerente de la empresa concesionaria (Districalor – ENGIE), Pablo Romera.

La central, una de las de mayor potencia del Estado, inició su actividad en enero de 2024 de la mano de la empresa Districalor, filial de Engie España, en su condición de Adjudicataria de la explotación de esta infraestructura energética. Distribuye energía térmica a más de 2.500 viviendas particulares y a la UD Txantrea, así como a un conjunto de centros públicos asistenciales, escolares y dotacionales.

Esta red de calor es la primera de sus características que se construye en Navarra y fue proyectada por Nasuvinsa como eje central del plan piloto Efidistrict de rehabilitación y regeneración urbana en el barrio de la Txantrea de Pamplona/Iruña, al incorporar la biomasa forestal de origen local como fuente principal de energía, dentro de la estrategia del Gobierno de Navarra para impulsar la transición hacia un nuevo modelo energético más limpio y sostenible.

Esta primera fase del proyecto tiene una potencia instalada de 25 MW de producción térmica. La segunda fase prevista ampliará el suministro energético a 4.500 viviendas con 40 MW de producción térmica, alimentada por biomasa forestal sostenible certificada. 

 

El uso de astilla de madera como combustible, una alternativa energética renovable, de proximidad y de explotación sostenible, proporciona a todos los edificios que se conecten a la red una mejora sustancial en su Certificación de Eficiencia Energética, además de un ahorro de unas 4.000 ton/año de emisiones de CO2, ya que va a evitar la emisión actual de los gases que se generan a partir de la combustión de combustibles fósiles.

En cuanto a la red, es destacable su extensión actual de 2,5 km, que transporta la energía generada en la central hasta los puntos de intercambio en los edificios o grupos existentes. La solución técnica consiste en un trazado ramificado mediante tuberías preaisladas, enterradas en zanja única y el empleo del agua caliente como fluido caloportador.